Contaba que no hay números,
y luego hablaba en endecásilabos.
Jugando a que las tormentas son de aire,
como si fueran a caer letras
a gotear malas resacas,
como si el mundo no fuera una bola dando vueltas.
no sabe y no le importa,
por que quedan siempre
días no natos,
pesos no netos,
jorobas no notorias.
Mirando y cayendo por las ventanas,
de la Julia y la Ester,
para saber que quiero calma,
reír sin pretensiones, aprehensiones ni obligaciones.
Contaba los malos recuerdos,
en números negativos,
las felicidades en pausa,
la vida ocupándonos hasta que llegue otro, otra, poroto.
Y asì el dìa acaba, mañana vuelta a levantarse,
para ver que estamos tan solos como las estrellas,
esperando el pago de chile,
llorando por una libertad en base a
elecciòn de cadenas propias,
sumisión en llave de judo,
conclusión sin concluyente.
apegados las faldas de los fuertes,
que se pegan a nuestras sombras
para cobrar un poco de valor,
sin saber
que el dìa de ayer,
fuimos uan hermosa pareja de cobardes.
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