Era increíble ver como todo terminaba igual, el principio podía ser tan versátil como la seda en el cuerpo de su dueña, la seda en este caso se amolda a cada cuerpo como me amoldo a cada mujer; pero el fin, el final, la última jugada, el adiós guardaba una simetría digna de una escritor con final infeliz, de esos escritores que escriben con maqueta, por que así era siempre. Todo lo hermoso, los buenos momentos, los recuerdos, se iban a la mierda con una velocidad y precisión digna del mejor neurocirujano del mundo; Esta vez el presente esplendoroso traía consigo la marca de la muerte, al igual que un yogurt, todas mis relaciones traían la fecha de vencimiento escrita en la tapa.
Fecha incierta pero calculable, y esta vez no era la excepción de la norma o quizás sí y no lo noté; A fin de cuentas nos gusta llevar la cuenta: días, horas, gramos, pulgadas, cientos de miles, hasta la luna o más que la chucha. Cuentas, medidas y modos de cálculo, comparaciones inútiles e idiotas por desmerecer lo que realmente vale, ese tiempo sin tiempo de las tardes perdidas conversando de todo lo imaginable, con el único fin de estar juntos y hablar de cualquier cosa mientras la existencia sigue su curso y se acorta el hilo de la vida, era y soy susceptible a ese tiempo magnifico que puedes gastar con una persona en cosa de segundos, que se convierten en un día, o esos días que duran un segundo o dos. Pero ¿Como hacerlo para mantener esa realidad alterna? esa desnudez con la que uno se presenta y actúa cuando se siente bien con alguien y habla como si fuera la última oportunidad de hacerlo:
- Mira no soy la gran cosa, soy flojo y solo me gusta leer, y quizás un par de cosas más, pero fundamentalmente soy un hueon que vive para disfrutar la vida…
- ¿De que manera? ¿De que manera disfrutas la vida?
- Como venga, nunca he puesto freno al goce, no quiere decir que soy un hueon hedonista, y que me la paso hueviando, sino que trato de gozar todo lo que hago, cortar el pasto es un goce por su olor…
- Soy alérgica al pasto.
- Ja ja, que buen sentido del humor. Si tengo que ir a la mierda del mundo a dejar algo, ponle una cuenta, lo hago y trato de conversar con el chofer del bus, con las personas, disfruto de las personas, incluidos los pacos[1] y los Franciscos.
- Pero, ¿No hay algo que no puedas disfrutar? algo que te moleste.
- Sí; el amor, eso nunca lo puedo gozar o por miedo, por cansancio, por hastío, por que la vida se encarga de mandarme a la cresta, por esas razones y por otras de aspecto técnico nunca he podido disfrutar del amor, todo amor tiene mucho de sufrimiento en alguna parte.
- Que extraño, creí que me ibas a decir que lo que no gozabas era trabajando o algo así, ¿Y por qué no disfrutas del amor?
- Mira, te parecerá una idiotez, pero tengo una máxima, se llama ley del yogurt: apenas ves que te estás enamorando, haces lo mismo que si tuvieras un yogurt vencido, miras la tapa y lo tiras o lo regalas y así no te enamoras, por tanto no sufres y así pasa la vida de este pobre hueon.
- Debes haber sufrido mucho para tener una idea tan pobre del amor, ¿te hicieron sufrir mucho la primera vez que te enamoraste?
- No es tanto lo que sufrí, es el tiempo que me tomó convertir esa desesperación inicial en dolor, cosa que fue más el tiempo que yo quien lo hizo, y luego eso llevó mucho tiempo para convertirse en pena y esa pena se transformó en tristeza después de otra gran cantidad de tiempo, y para que desaparezca esa angustia, otro trabajo imposible, me tomo hartas experiencias dolorosas y aunque busques un símil, es re difícil así que pasas la vida dando lastima y llorando, y eso no quiero. No quiero poner tristes a los demás, no tengo toda la vida para llorar, y tampoco la tengo para otras cosas sin sentido como ostentar marcas o comprarme cosas, así que decidí no involucrarme seriamente con nadie, por miedo, por temor o por que soy un cobarde, en definitiva si soy algo concupiscente…
- O sea que eres como el ritualista, que no se exige más que el formalismo de la acción sin saber a ciencia cierta que tiene como médula, solo el exterior es lo aceptable, y lo interior lo deshechas para no complicarte; Todas la grandes religiones del mundo se pueden considerar desde dos planos: el popular, que es el plano ritual de la gente corriente, y el superior, que es el plano filosófico de los maestros religiosos, la mayoría de los fieles comprenden la religión en el plano ritual, y suelen desconocer la dimensión filosófica. Dado los factores históricos, geográficos, culturales, lingüísticos, intelectuales y otros, las religiones del mundo son claramente distintas en el aspecto ritual. Pero si estudias su aspecto filosófico, como aparece el las obras y enseñanzas de sus grandes maestros, descubres que son sorprendentemente similares. Así el amor, condicionante primero y primordial, en la mayoría de ellas, puedes verlo desde muchas ópticas, pero no deja de ser amor, y tú le temes al amor…
- ¿Acaso crees que tengo una idea errada del amor? ¿O que no lo conozco?
- Conoces la palabra, ¿has buscado el significado en tu mente? ¿En tu alma?
- Conozco el universo, me aprendí el principio de la incertidumbre de Heisemberg, pero del amor no sé un carajo, ¿tú sabes algo de ello?
- Del amor no sé más que tú, y del universo y nuestra apreciación de él, retengo una frase muy buena: “Un ser humano es parte del todo, llamado por nosotros “Universo” es una parte limitada en el tiempo y el espacio. Se experimenta a sí mismo, sus pensamientos y sentimientos como algo separado del resto, una especie de ilusión óptica. Esta ilusión es como una prisión para nosotros, que nos limita a nuestros deseos personales y al afecto hacia unas cuantas personas próximas. Nuestra tarea debe ser liberarnos de esta prisión ampliando el círculo de la compasión para que abarque a todos los seres vivos y a la naturaleza entera en su belleza…[2]”
- ¿De quien es esa frase tan notable, de un monje o un cura?
- De Albert Einstein, que de paso destruyó la física clásica cuando expuso que el espacio y el tiempo no son absolutos sino relativos, y que la masa y la energía son intercambiables, y que después termina coronándose cuando Heisemberg termina por destrozar el concepto mecanicista del mundo con su principio de la incertidumbre (o indeterminación), que afirma que no podemos saber con certeza la posición y la velocidad de una partícula al mismo tiempo, sugiriendo así que no existe una realidad objetiva. Llevándonos a todos, este siglo de física moderna, a redescubrir que el universo no era sino lo que muchos místicos habían ya anunciado hace siglos.
- Muy didáctico discurso sobre los físicos, pero que cresta tiene que ver todo esto con el amor, ¿o es el universo parte del amor?
- Sí y no, el universo que fue por siglos un ente severo e inmutable, ha sido develado y solo el concepto que no sabemos nada, o que si bien sabemos no es algo más que una apreciación subjetiva del mismo, desnudos de nuestra ciencia caemos en la esperanza de encontrar algún tipo de verdad; el amor ha sido tan estudiado como el universo y no sabemos, salvo el proceso químico que reviste al amor, nada de él. Así que si lo más grande, el universo, y lo más pequeño, el amor de una mujer o de un hombre, no son más que palabras que conocemos, pero que no entendemos en su totalidad.
- Uhm, parece que has estudiado un poco de todo, pero aún así dices que no sabes nada, o eso entiendo yo por lo menos, y si crees tanto en el principio fundamental del amor es lo que mueve al mundo, ¿Por qué no estás casada o con pareja?
- Por que no es algo que se estudie o que se aprenda, es algo que pasa, y a mi me ha pasado y me ha dejado de pasar, y de todas maneras el simple hecho de sentirlo, me hace sentir que estoy aquí, que no soy una planta o un maniquí.
- Yo por sentirlo casi me convertí en una planta…
-Ja ja, que buen sentido del humor, pero ¿en serio no te enamoras de nadie?
- Creo que ya no, hoy me enamoré de ti.
- Y cuanto va a durar todo, ¿Hasta que mires la tapa del envase?
- ¿Puedes determinar la posición y velocidad de una partícula?
- Es imposible, y lo sabes.
- Del mismo modo no puedo establecer la duración de mis miradas, ni cuando vaya yo a mirar hacia otro lado, pero si te puedo decir algo.
- ¿Qué?
- Que me puedo perder un buen tiempo en tus ojos y ningún cura o religión me van a sacar de ahí.
- Mi niño, Fracaso no significa que jamás lograras tu meta, significa que tardarás un poco más en alcanzarla, algún día el amor será parte de ti y ahí tendrás que ser parte del universo; pero eso no es algo que uno decida, la mayor parte de las veces simplemente pasa.
- ¿Final feliz?
- En ocasiones solo es el principio, el fin no lo conoce nadie.
Fue la única vez que sentí que amé a alguien de verdad, sin tapujos ni frases cliché, duro algo así como unas cuatro o cinco horas, ya no lo sé. Pero aún la recuerdo, Es cierto eso de que todo pasa frente al tiempo y nosotros creemos que es el tiempo el que pasa. No por eso dejo de creer que todo termina igual, pero ahora lo estoy dudando.
[1] A los carabineros, o policías, en Chile se les dice pacos.
[2] Albert Einstein.
Suscribirse a:
Comentarios de la entrada (Atom)

No hay comentarios.:
Publicar un comentario