Harto de estar como jinete sin alazán,
De esconderme tras sonrisas melifluas,
Hipocampo de grácil estampa,
Si vieran que no tengo alma,
Que soy papel vacío, llano y convexo,
Sin más ganas que las de tus brazos,
Sin tesoro ni recompensa
Hinchado de respirar vapores sin contenido
De comer salarios de hambre
El día sin noche, la calma sin paz,
No veía a nadie llorar por mí,
¿Brotaré para ti?
Sentía las caricias de televisión
El apoyo del que desea la cabeza del rey
Y yo nunca he tenido un reino
Caminado con tu desgarbado paso
Para no llegar a ningún lado
Desterrado de mi hogar
¿Dónde iré sin sentirme apátrida?
Vagabundo son, que cascabelea al ritmo que le toquen
Si engañas a un poeta salen cuarenta sobre su tumba
Si engañas a un desterrado no harás a un maldito escritor
Y ya que nada tengo más que tiempo para llenar papeles
Para acordarme como mirabas los escarchados ajenos
Sincerándote de sentirte pesada de escuchar frases ampulosas
Y fría de no sentir amor
Te amaba y te recuerdo
Estás lejos, ya casi tan lejos que no queda recuerdo de ti.
Me asaltas desde mis sueños, y te ríes con la franqueza habitual
Prohombre y gusano; rico y villano
Soy gente de cien mil raleas;
Ni bien ni mal, se acabó.
Un nuevo día para olvidarme que cada uno es cada cual.
Que no tengo sueños que cumplir
Que me quedé varado en tus ojos, y perdido en tus días
Quiero sacarme esta herida que como un guardián de amanecida,
Está ambivalente entre medio y completo.
Será la noche que no acepto
O el día que odio por su clara aceptación,
Te pediría que no me olvidaras
Pero lo seguro es que ya no sabes reconocer ni mi rostro
Ni mis manos, aquellas que nunca supieron tocar nada sin romperlo,
Mi voz te sonará lejana y vacía,
Mis cabellos ya están plateados,
No dejo de hablar de ti con mi otro yo,
Y trato de estar cerca por si algún día me necesitas
Pero estoy lejos
Y tus respuestas son evasivas
Ni me quieres ni me odias
Soy un cero a la derecha de la mano zurda
Que es muda de hablar de sangres
Denostaría a dios si con eso me hablaras
¿Me hablarás algún día?
El que me vaya, probablemente
Ya que no podrás decir que no a alguien que está solo
No puedes ser indiscreta,
No sabes ser banal
No puedes mirar atrás,
Ya no tengo a donde ir.
Se caen mis aviones, me equivoco al adelantar
Y busco por la izquierda lo que nunca estuvo sobre mí
Imaginado que en una gruta me convierto
Serás las sombras que jueguen con mis muros,
El marino muerto será mi padrino
La lluvia de octubre, la deseada invitada al festín
No quiero nombrarte y me asaltas desde cada partícula de aire
Tus ojos salen desde el negro de la noche
Y mi memoria pide clemencia
No hay guitarra que plaña nota concordante
Ni día que no me arrepienta de haberte dejado ir
¿Pero podría haberte retenido?
No lo creo, ni tampoco creo ya en nada,
Si el amor es el camino y la verdad el fin
Nunca encontraré la verdad.
Galería de cien mil puertas, a veces encerradas,
Sobre las que ya estaban abiertas,
Puertas, muros, escondidos y a la vista,
Vigas principales que sobresalen desde un marco,
Desde una cornisa con ánimo aparente de caer,
Mentía en su subida, pero aún más cada vez que amaba
De todas las puertas solo una abrí,
Y el resto quedo inconcluso,
A la espera que no fuera un imbécil,
A la expectativa de ver quien es el cerrajero,
El albur que conoce el truco,
Huddinni; el freak del show,
La vuelta de la tuerca,
El río de sal, la marea de ácido,
Asida por una oreja, va camino al ayer
Se me olvido que debía hacerme la idea
Que no estarías más
Pero estás,
Acá o allá, estás y no me importa,
Un monte de acero y malla,
Una escritura de mil años,
Que no dejó seña para leer este géroglifo,
Las circunstancias nos encontraron,
Y ellas no nos separaron, o quizás sí…
Y toda la evidencia es circunstancial,
Hablando de juicios hechos con premura, de quien no vive
Sino para culpables de poca monta.
Suscribirse a:
Comentarios de la entrada (Atom)

1 comentario:
escribiendo como siempre. creo que debes empezar por no dejar ir lo que quieres... y menos por miedo a quien sabe que... eso solo tu lo puedes responder
Publicar un comentario