No te conozco, no importa.
No sé cual es tu mejor defecto,
Ni siquera caigo de rodillas.
Pero miro tu piel brillante y nacarada,
a sabiendas que mi imaginación no está cesante.
No eres oro ni moro,
Granada que cae
roja de sangres
Quebrando miradas
Con pezones que dimanan toda la esperanza,
Que creemos nuestra, posible, humana.
A veces olvidamos el ayer,
caemos en los trucos del mañana.
Olvido que eres la primera que he mirado en años,
amañandomelas para volver al libro, a las palabras.
quedas estática en el papel,
no pude volver,
solo irme en un viaje.
A nuestra Salud,
Selección y Elección,
Solo una "S" cambia de plural al particular.

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