Céfiro, te llamaba,
Puelche, en ocasiones.
Caes sobre mi,
con aliento mortal,
diosa, ninfa,
Circe, Náyade.
Sabremos cuando caigamos,
junto a tu averno, o al mío,
solo pide un beso,
u lo que seas que puedas.
Me relataron una vez que los ángeles,
no tenían sexo,
que en tu caso,
sería falacia de gruesa estampa.
Mi ángel,
O quizás algún día...
seas también juez y ejecutor,
besos a tus cirros,
que transportas como pétalos,
como hijos que aún,
pero quizás, sería bueno...
tener a cúmulos.
Tu Cerro.
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1 comentario:
buenas ideas ;) sigue rellenando
salud
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